Implicados con el entorno

Los malos hábitos y el incremento de la contaminación acústica serán los causantes de que en menos de diez años una quinta parte de la población sufra pérdida auditiva. 

Solo uno de cada cinco personas con pérdida auditiva utiliza un audífono para oír mejor.

Las dificultades para relacionarse, el cambio de hábitos o la pérdida de interés por el mundo que rodea a estas personas son consecuencias de la pérdida auditiva. Esto supone un incremento de las posibilidades de exclusión social de un segmento de la población elevado y puede evitarse con la atención y cuidados oportunos.

Conocedores de las limitaciones a las que se enfrentan diariamente las personas que dejan de oír correctamente, desde Audifón impulsamos y mantenemos un plan de acciones enfocado a la concienciación social de esta patología, a su prevención y sobre todo a impedir la exclusión de aquellas personas que ya no escuchan bien.