La otitis del nadador: qué es y cómo prevenirla

La otitis del nadador es una inflamación o irritación del conducto auditivo externo del oído

Los primeros días de calor se acercan y ya empieza a oler a verano. La apertura de las piscinas se ha adelantado este año, por ejemplo en la Comunidad de Madrid y las ganas de darnos un chapuzón aumentan por momentos. Cuando los baños en playas y piscinas se unen con el factor calor, hemos de poner nuestros oídos en alerta porque el riesgo de sufrir una otitis se incrementa. 

Concretamente, hablamos de una otitis en la parte externa del oído. La llamada otitis del nadador se produce en la zona exterior de nuestros oídos y afecta sobretodo a nadadores profesionales en su continua exposición al agua, y a la población infantil. Los niños, al tener una sudoración más alta son más vulnerables a padecer este tipo de otitis. A lo que también se suma el tamaño menor de su conducto auditivo que hace que los agentes infecciosos lleguen al oído de manera más rápida, facilitando así la acumulación de agua en dicho órgano. 

Esta otitis externa no es peligrosa, pero sí muy molesta. Se detecta días posteriores de haber nadado y en oídos muy expuestos a la humedad. La inflamación se produce en el epitelio que recubre el conducto auditivo externo. Las bacterias siempre estarán más cómodas en oídos mojados y acostumbrados a la humedad. Ésta sumada al calor y a los hongos y bacterias, favorece la aparición de este malestar. 

Picor dentro del oído, una pequeña rojez o la supuración del propio oído son algunos de los primeros síntomas en aparecer. A ello, puede añadirse un taponamiento del oído, dolor intenso y pérdida auditiva en los casos más graves. El agua es un medio repleto de bacterias y microorganismos causantes de este tipo de infecciones. La prolongación de la inmersión en el agua favorece el riesgo de sufrir estas infecciones en el oído. 

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL) recomienda reducir el tiempo de inmersión en el agua y usar protectores auditivos y gorros de baño. El uso de bastoncillos tampoco es nada recomendables, ya que empujan la cera hasta el fondo del oído llegando a causar un tapón e irritación de la piel. Los expertos recomiendan mantener el oído lo más limpio posible y secarlo muy bien tras el baño para prevenir la otitis del nadador. Y aconsejan, en la medida de lo posible, no bañarse en aguas muy contaminadas, ya que los microorganismos no favorecen en absoluto para combatir esta dolencia. 

El tratamiento depende de cada paciente pero por lo general, la receta suele ser una dosis de gotas óticas para curar esta infección del canal auditivo que conecta el medio exterior con el tímpano. 

La llegada del buen tiempo y de la apertura de piscinas aumenta los riesgos de sufrir esta patología. Los expertos recomiendan una adecuada prevención para proteger y mantener cuidados nuestros oídos. Desde Audifón te aconsejamos realizar una revisión del oído, ya que si has pasado por esta infección del oído exterior, tu nivel de audición podría haberse visto afectado. 

Acércate a cualquiera de nuestros centros auditivos repartidos por toda España y revisa tu salud auditiva. Ya sabes que tus oídos se merecen el mayor cuidado.