Cómo ser socialmente silencioso

Nos han enseñado a ser correctos y educados en sociedad, ¿pero sabemos cómo respetar los oídos de quienes nos rodean?

Los reproductores de música portátiles, la contaminación acústica de los coches o los ruidos diíficiles de controlar como los de un perro que ladra son algunas de las situaciones que deberíamos poder evitar.

Desafortunadamente para nuestra salud auditiva, el nivel social de ruido actual de la sociedad en la que vivimos es demasiado alto. ¿Cuántas veces si no hemos ido por la calle y se nos ha torcido el gesto cuando un coche detrás de nosotros pitaba en un atasco? ¿Y cuántas otras, viajando en transporte público, hemos deseado con todas nuestras fuerzas que el móvil de nuestro vecino de viaje se quedara sin batería?

Porque ciertas situaciones sociales nos afectan a todos en el bienestar de nuestro oído, deberíamos concienciarnos de que, lo que no queremos para nosotros, no debemos desearlo para nadie. Con este objetivo, a continuación detallamos algunos de estos comportamientos que podemos evitar fácilmente por el bien de quien nos rodea y, por supuesto, por el nuestro propio.

  • El dichoso móvil. Somos conscientes de lo mucho que anima por las mañanas, camino del trabajo o de la universidad, ir escuchando la música que nos gusta y que nos motiva. Pero, sinceramente, creemos que esto se puede conseguir sin tener que molestar a quienes viajan con nosotros. Una solución es usar auriculares con protectores acústicos que no permitan pasar la música al exterior. Esto evitará además que tengamos la necesidad de subir constantemente el volumen del reproductor.
  • Esos atascos horrorosos. Sabemos que una aglomeración de coches en hora punta puede desesperar a cualquiera, y que no hay nervios lo suficientemente templados como para soportarla sin dar algún que otro toque al claxon de nuestro vehículo. Piensa sin embargo que, con toda seguridad, no eres la única persona que sufre esta situación, y que si todos nos comportamos de la misma forma el nivel de contaminación acústica que ocasionaremos será realmente perjudicial para la sociedad.
  • Sonidos difíciles de controlar. Niños que lloran desconsolados, un perro que ladra solo en la calle o el trajín de una cafetería son sonidos diíficiles de evitar. Siendo conscientes de esto, es responsabilidad de todos intentar que se reduzca su impacto.

Desde Audifón reivindicamos la importancia de lograr, entre todos, una sociedad que respete la salud auditiva de todos los que vivimos en ella. ¿Y tú? ¿Cómo crees que puedes contribuir a conseguirla?