El cerebro manda, el oído obedece

Un estudio australiano revela que nuestro cerebro le pide al oído reaccionar en ambientes ruidosos.

Muchas veces no podemos evitar encontrarnos en una situación de contaminación acústica. Menos mal que nuestro cerebro y nuestro oído forman un buen tándem protector. 

Un reciente estudio científico llevado a cabo en Australia por expertos de la Universidad de Nueva Gales del Sur desvela la clave del misterio conocido como "reflejo protector", por el cual nuestro oído se regula automáticamente en ambientes con ruido excesivo.

Según su investigación, que ha sido divulgada por la revista británica Nature, es el cerebro humano el que, al verse en una situación como la descrita, ordena al oído reducir el volumen del sonido para protegerse.

Otros estudios previos ya habían concluido que este mecanismo de defensa, controlado por fibras presentes en nuestro oído, es el que nos permite diferenciar discursos en los ambientes ruidosos, localizar sonidos y protegernos contra la pérdida de audición.

Por tanto, es nuestro cerebro el que ordena al oído que actúe ante esos sonidos perjudiciales, que son detectados y amplificados por miles de minúsculas células ciliadas localizadas en sus cavidades internas, donde se encuentra el nervio coclear, encargado de la función auditiva y enlace final con el tronco cerebral.

Parece que la ciencia sigue arrojando luz sobre los mecanismos que regulan nuestra audición y en Audifón nos alegramos de poder conocer cada día nuevos detalles que nos ayuden a entenderla y cuidar de ella.

Fuente: Ecuavisa