Conducto auditivo

Junto al pabellón auditivo, este conducto forma parte del oído externo. Descubre todos los detalles sobre él.

Si las orejas son las encargadas de captar las vibraciones sonoras, la función del conducto auditivo es conducir esas ondas hacia el oído medio.

El conducto auditivo forma parte del oído externo, y es la parte del oído encargada de recoger el sonido del exterior para conducirlo hasta el oído interno. Mide aproximadamente de 25 a 30 mm de largo y 7 mm2 de diámetro, y tiene forma de 'S' aplanada, lo que hace que el tímpano esté bien protegido.

Comienza en la parte visible del oído, que es el pabellón auditivo, es decir, la oreja. Sin la existencia de este pabellón auditivo sería muy difícil que se efectuara con precisión el proceso de la audición, ya que las ondas sonoras penetrarían directamente en el conducto auditivo y se perderían gran parte de los sonidos, haciéndose más complicada la tarea de escuchar.

De esta manera, el conducto auditivo es el lugar por el que el sonido recorre dos o tres centímetros antes de llegar al tímpano, también denominado membrana timpánica. 

El conducto auditivo está formado por:

  • Extensión de fibrocartílago del pabellón auditivo, en el que se sitúan las glándulas sebáceas, que son las encargadas de producir la cera o el cerumen. Esta sustancia es necesaria ya que protege al oído de la suciedad exterior e infecciones, manteniéndolo así limpio. 
  • La otra pieza del conducto auditivo es ósea y está formada por el hueso del tímpano, con una extensión de 8 mm.

La pared externa del conducto auditivo se relaciona directamente con la articulación temporomaxilar. Por este motivo, cuando se padece una otitis, ésta se acentúa al realizar acciones tan habituales como masticar o bostezar.