La tecnología detrás de los audífonos

Para que el audífono deje de parecerte un auténtico desconocido, te contamos con detalle cómo funciona.

Si estás pensando en mejorar tu salud auditiva con el uso de un audífono, puede que antes te interese descubrir qué se esconde tras este pequeño aparato que nos promete una audición de calidad y parece tan sofisticado.

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿qué es exactamente un audífono? Un audífono o audiófono es un instrumento tecnológico-sanitario que se coloca en el conducto auditivo para amplificar y cambiar el sonido, permitiendo una mejor comunicación y solucionando así la pérdida auditiva de una persona en particular. Los audífonos reciben el sonido a través de un micrófono, el cual convierte las ondas sonoras en señales eléctricas. El amplificador aumenta el volumen de estas señales y envía el sonido al oído a través de un altavoz.

Echando un poco la vista atrás en la historia, el desarrollo de aparatos auditivos tiene siglos de intentos e invenciones, desde aquellos grandes cuernos de resonancia parecidos a una trompeta musical que se colocaban con el extremo pequeño en el oído y que simplemente concentraban el sonido y lo dirigían al canal auditivo externo. El audífono contemporáneo incorpora el uso de tecnología electrónica sofisticada que básicamente amplifica electrónicamente la señal de sonido obtenida en un micrófono, la ecualiza a la pérdida auditiva del usuario, y la reproduce con transductores de sonido llamados receptores.

Hoy en día el desarrollo de la tecnología ha permitido la integración de amplificadores de sonido tan pequeños como un grano de arroz que sin duda ofrecen importantes beneficios en la percepción auditiva y en la calidad de vida de quien padece un problema auditivo. Al mismo tiempo su tamaño pequeño los hace discretos y estéticos. 

La llegada de la tecnología digital a los aparatos auditivos también ha supuesto importantes ventajas en cuanto a su funcionamiento, pues permite que el comportamiento del amplificador sea dinámico, ajustándose automáticamente a los niveles de sonido que el usuario requiere. Además hace posible realizar una adaptación muy precisa a la pérdida del paciente gracias al uso de un ordenador, y finalmente ofrece una calidad de sonido de alta fidelidad, claro y prácticamente natural.

Según su tecnología podemos distinguir entre dos tipos de audífonos: digitales y analógicos.

  • Los audífonos analógicos amplifican las ondas que produce un sonido y las recogen mediante un micrófono que las convierte en pequeñas señales eléctricas al instante.
  • Los audífonos digitales convierten  las ondas sonoras que transporta el aire en bits, manipulándolos antes de amplificar las señales. Este tipo de audífonos son programables, lo que significa que pueden ajustarse a cada problema individual mediante un pequeño ordenador incorporado.

Hasta aquí llega la teoría en cuanto a audífonos se refiere, pero si aún no sabes cuál de estas tecnologías será más útil para tu caso particular, no te preocupes: en Audifón nuestros audioprotesistas te realizarán un cuidadoso diagnóstico para ofrecerte soluciones a medida. Pide cita y visítanos en cualquiera de nuestros centros.