Los 10 sonidos más desagradables para nuestros oídos

Escuchar todos los sonidos que nos rodean debería ser un placer, pero no siempre es así

Disfrutar de cada detalle en forma de sonidos debería ser siempre un placer para nuestros oídos. Sin embargo, existen sonidos cotidianos que no agradan al oído y que seguro has escuchado más de una vez. 

Sabes cuál es tu canción favorita, la película que no te cansas de ver y cuáles son los sonidos más agradables que te gustaría escuchar cada mañana. Pero seguro que también sabes cuáles son esos sonidos que te molestan cada vez que los escuchas. Sonidos que chirrían en nuestros oídos y también en nuestro cerebro porque es quién se encarga de interpretar cada uno de esos sonidos que percibimos en nuestro día a día. 

¿Por qué estos ruidos nos parecen tan molestos? La respuesta hay que buscarla en la interacción entre la parte del cerebro que se encarga de procesar el sonido junto con la corteza auditiva y la amígdala, encargada de la transformación de las emociones negativas. La amígdala es quien modula la respuesta de la corteza auditiva ante el sonido. Si se eleva la intensidad, se produce una reacción negativa ante ese ruido.  

El sentido del oído está relacionado con nuestro estado de ánimo a través del sonido. Cuando esos sonidos no nos agradan en absoluto, tendemos a taparnos los oídos para no escuchar lo que está sonando a nuestro alrededor. Estos son algunos de los sonidos más desagradables para nuestros oídos:

-El sonido de un tenedor sobre un palto de porcelana
-Cuando una tiza chirría contra una pizarra
-Un taladro eléctrico contra la pared
-Cuando se acopla el sonido de un micrófono 
-Las uñas en una pizarra
-Las cadenas de un columpio oxidado
-Las cuerdas de un violín mal afinado
-El llanto desmedido de un bebé
-El ruido de los trenes al frenar
-La fricción de un cuchillo contra un cristal

Los ruidos que nos molestan suelen ser sonidos muy agudos que, a partir de una alta frecuencia e intensidad de las ondas sonoras, no nos agradan en absoluto y en ocasiones, pueden provocarnos dentera o grima. Ante esta molestia, tendemos a huir del foco del sonido.  

En los casos más extremos, escuchar estos sonidos u otros puede dar lugar a padecer misofonía, una patología neurológica que no tolera sonidos específicos y que está relacionada con los estímulos auditivos que son malinterpretados por el sistema nervioso central. Este trastorno no debe confundirse con la hiperacusia y la sensación de escuchar determinados sonidos anormalmente altos. 

Desde Audifón, te recomendamos acudir al otorrino ante cualquier síntoma o cambio en tu audición. En nuestros centros auditivos ubicados por toda España podrás realizarte una audiometría para comprobar cómo se encuentra tu audición. Además, como expertos en el cuidado de la salud auditiva recomendamos la importancia de la prevención y la importancia de realizarse revisiones periódicas del oído. 

Si crees que tu audición no es la correcta, te esperamos en Audifón para que vuelvas a oír como antes y aconsejarte sobre el audífono o producto auditivo.