Música para sus oídos

Muchos compositores clásicos se enfrentaron a las partituras con problemas de audición que nunca les impidieron continuar.

En Audifón estamos firmemente convencidos de que el déficit auditivo no debe ser una barrera para nadie. Y no lo decimos por decir: la historia de la música clásica nos ha demostrado que varios de sus representantes más destacados se enfrentaron a las partituras con serios problemas de oído.

El primero y más conocido fue  el gran representante del clasicismo vienés, Ludwig van Beethoven (1770-1827), quien poco después de presentar su Primera Sinfonía en Viena ya comenzaba a preocuparse por una creciente sordera. Tras firmar su Testamento de Heiligenstadt, en el que expresa su desesperación por tal circunstancia, consiguió seguir adelante gracias a su amor a la música.

William Boyce (1711-1779) fue uno de los compositores ingleses más importantes del siglo XVIII. Cuando sus problemas auditivos llegaron a hacerle imposible el continuar con sus trabajos de organista, concentró sus energías en completar la compilación de la Cathedral Music, inacabada tras la muerte de su maestro.

A lo largo de su carrera profesional el compositor checo Bedrich Smetana (1824– 1884) contribuyó enormemente al prestigio de la música en su país. A la edad de 50 años Smetana se volvió completamente sordo, por lo que comenzó un período de composición prolífero y constante que se prolongó lo que le restó de vida.

Crítico del diario El Figaro y director del Conservatorio de París, Gabriel Fauré (1845-1924) vio como su capacidad auditiva se mermaba progresivamente, lo que hacía que su percepción de las bajas y de las altas frecuencias se distorsionara. Aún así siguió trabajando por la música de su tiempo e interesándose por los jóvenes talentos.

Todos estos maestros de la composición y la interpretación vencieron sus problemas de oído en una época en la que no existía un remedio para lo que les ocurría. Hoy por hoy el avance de las tecnologías y las nuevas formas de enfrentarse a la sordera deberían lograr que las personas que escuchan con dificultad no se sientan discriminadas en su vida diaria. En Audifón, claro, nos sumamos a este reto.