Los misterios del oído. ¿Por qué no nos gusta nuestra voz?

Nuestro sistema auditivo esconde más secretos de los que puedes imaginar.

CUANDO OÍMOS NUESTRA VOZ, PUEDE RESULTARNOS EXTRAÑA O INCLUSO DESAGRADABLE. DESCUBRE CÓMO NOS ‘TRAICIONAN’ NUESTRO CANAL AUDITIVO Y NUESTRO PROPIO CEREBRO.

Cuando escuchamos nuestra voz en una grabación, nuestra reacción casi siempre es negativa. Nuestro oído está acostumbrado a oír nuestra propia voz día tras día sin ningún problema. Sin embargo, si ésta proviene de una grabación, generalmente no nos agrada lo que escuchamos y casi nunca nos reconocemos. ¿Por qué sucede esto?

Cuando percibimos un sonido del exterior, éste se transmite por el aire hasta llegar a nuestro oído externo, compuesto por la oreja y el conducto auditivo. Esta parte del oído se encarga de recoger el sonido y lo transmite al oído medio. Una vez en éste, el tímpano convierte los sonidos en vibraciones. El martillo, el yunque y el estribo, los tres huesos que componen el oído medio, envían estas vibraciones al oído interno.

En el oído interno se aloja la cóclea, también conocida como caracol. Esta espiral transmite las vibraciones al nervio auditivo y éste a su vez al cerebro en forma de impulsos eléctricos. Entonces, ¿por qué no nos gusta nuestra voz cuando la escuchamos desde una fuente externa?

El problema tiene su origen en que cuando hablamos, percibimos nuestra voz a través de dos canales diferentes. Esta doble percepción, provoca una distorsión a la hora de escuchar nuestra voz.

Por un lado, escuchamos nuestra voz a través de nuestro propio oído como lo haríamos con cualquier sonido externo. Sin embargo, a la hora de hablar nuestra voz también nos llega a través de otro canal.

Ese otro canal no es más que la simple vibración producida en los huesos y tejidos que componen el cráneo al articular las palabras. Es la cóclea la que se hace eco de esta vibración y la transmite a través del nervio auditivo.

¿Cuál es la diferencia entre escuchar nuestra voz a través de nuestro oído y hacerlo a través de las vibraciones de nuestro cráneo y tejidos? Esta última vía transmite a una frecuencia mucho menor, haciendo que percibamos los sonidos en tonos mucho más graves

También es necesario recalcar que esa sensación desagradable que nos produce escuchar nuestra voz, tiene un trasfondo psicológico. En un estudio elaborado por los investigadores del College y Harrisburg, solicitaron a 80 personas que ordenaran las voces que iban a escuchar en función de la atracción que les produjese, siendo conscientes de que sus voces estaban incluidas. Los resultados no fueron nada positivos.

Sin embargo, se hizo el mismo experimento sin que las personas que participaban en la prueba supiesen que sus voces estaban incluidas. El resultado fue mucho más positivo, clasificando sus propias voces en los puestos más altos según la atracción que les producía. 

Otro estudio que arroja un poco de luz sobre este tema, es el elaborado por A. Sackeim. Este psicólogo neoyorkino descubrió que aquellas personas que gozan de autoestima alta, se sienten encantados de escuchar su voz. Este sentimiento llega al punto incluso de que confundían la voz de otras personas con la suya propia.

Y es que, aunque resulte difícil de creer, la relación entre el oído y la mente es mucho más estrecha de lo que se piensa. Por ejemplo, una persona con pérdida auditiva corre un alto riesgo de padecer psicosis si no hace uso de audífonos. Un estudio elaborado en el Centro Médico de la Universidad de Rochester de Nueva York, reveló la relación que existe entre los pacientes con esquizofrenia y las alucinaciones auditivas. Esto se debe a que las personas que sufren este tipo de patologías mentales, tienen una menor adaptación sensorial.  

En Audifón sabemos que escuchar nuestra voz y la de aquellos que nos rodean, es algo esencial en nuestro día a día. Revisar tus oídos una vez al año es clave para prevenir futuros problemas de audición. Visita uno de nuestros gabinetes auditivos repartidos por toda España y confía la salud de tus oídos a los mejores profesionales.