Los sonidos que no suenan, pero duelen

Las labores de prevención del déficit auditivo hacen hincapié en evitar sonidos estridentes que puedan dañar nuestros oídos, ¿pero qué ocurre cuando esos sonidos no se perciben fácilmente?

Sabemos qué sonidos debemos evitar para preservar la salud de nuestro oído, pero lo que resulta más complicado es sortear las agresiones de aquellos sonidos que son imperceptibles para los humanos.

Si hasta hace poco los sonidos de bajas frecuencias o aquellos que no pueden oírse no se consideraban dañinos para nuestro oído interno, ahora un estudio realizado por la Universidad Ludwig Maximilian de Munich, en Alemania, viene a decirnos lo contrario. Los descubrimientos que han realizado indican que exponerse a sonidos inaudibles durante un tiempo estimado en 90 segundos puede resultar nocivo para el oído interno.

Para que nos hagamos una idea, lo primero es saber en qué rango detectamos sonidos los seres humanos, y lo hacemos entre los 20 y los 20.000 Hz. Está demostrado que todo lo que supere esta acotación daña nuestra capacidad para oír, y ahora los últimos datos que arroja el estudio alemán nos dicen que también los sonidos inferiores, por debajo de las frecuencias de 20 Hz, afectan negativamente a nuestra audición.

Los investigadores pudieron descubrir de que, tras la exposición a los sonidos de baja frecuencia durante 90 segundos, los pitidos generados por el oído - y mediante los cuales se registra la actividad de este - habían variado. Las emisiones otoacústicas espontáneas, que es como se denomina a estos pitidos, eran temporalmente más fuertes o más débiles, significando esto que los sonidos inaudibles también pueden ser perjudiciales.

Hay que tener en cuenta que los resultados no indican que la exposición a estos sonidos sea una causa directa de la pérdida de audición, pero sí determinan que el oído es más vulnerable a sufrir un daño al enfrentarse a ellos.

Uno de nuestros objetivos en Audifón es concienciar sobre los cuidados que son necesarios para que nuestro oído tenga una vida feliz. Ahora, y a la luz de este estudio, aconsejamos ser aún más precavidos a la hora de cuidar de este órgano tan delicado. Para cualquier duda, nuestro equipo de profesionales estará siempre disponible para ti.