Patologías auditivas no muy comunes

Aunque sean muy poco comunes existen trastornos genéticos que causan sordera o pérdida de audición

Las enfermedades del oído pueden ser hereditarias o manifestarse con el paso de los años. Los trastornos más severos suelen ser genéticos y poco comunes entre la población.

El oído, como cualquier otro órgano, desarrolla enfermedades y patologías auditivas a diferentes niveles y grados. Muchas de ellas son bastantes comunes y fáciles de curar como por ejemplo la otitis; con otras empezamos a estar muy familiarizados como son la sordera o la hipoacusia, y en otros casos, la sordera es consecuencia de un trastorno genético.

Las enfermedades comunes del oído requieren unos cuidados esenciales del oído y en algunos casos, los audífonos son el salvavidas para recuperar la audición. Más allá de los ataques de vértigos y otras molestias del oído como los acúfenos, existen trastornos severos que conviene que conozcas:

  • Las personas con síndrome de Usher sufren sordera o hipoacusia desde que nacen. Se trata de una enfermedad hereditaria en la que, además, la visión también se deteriora debido a la Retinitis Pigmentaria. La persona con síndrome de Usher va perdiendo visión de forma gradual y pueden hacer una vida normal. Es conveniente que los niños que nacen hipoacúsicos soliciten un implante coclear para que le ayude a comunicarse. El síndrome de Usher es una enfermedad poco común que manifiesta sordera total o pérdida auditiva parcial.  
  • El síndrome de Pendred es un trastorno genético que causa la pérdida de audición temprana en los niños. Este síndrome toma su nombre del doctor Vaughan Pendred, el primer médico que definió a las personas con este trastorno. Los niños con síndrome de Pendred pueden perder la audición desde el nacimiento hasta que cumplen los 3 años. La audición tiende a empeorar con el paso del tiempo y aunque, más adelante, las personas recuperan algo de su audición, lo cierto es que algunos niños sufren sordera. Casi todos los niños que padecen el síndrome de Pendred padecen pérdida de audición bilateral, por lo que pierden la capacidad de oír en ambos oídos.
  • Sordera súbita. Es la pérdida rápida de audición. A veces, esta pérdida auditiva se produce de forma inexplicable. Generalmente ocurre sólo en un oído y sucede poco a poco durante varios días o de forma repentina. A veces, la sordera súbita puede confundirse como un efecto de la sinusitis, la alergia o un tapón de cera en el oído. Este tipo de sordera se identifica con una prueba de audición y algunas de sus causas pueden ser: las infecciones, un trauma, los medicamentos ototóxicos o problemas de circulación entre otros muchos.
  • El síndrome de Ménière es la enfermedad más común de todas las que hemos citado. Este tipo de sordera tiene lugar en el vestíbulo del oído interno y provoca vértigos y mareos afectando tanto a la audición como al equilibrio de la persona que lo padece. En ocasiones, la enfermedad de Ménière también va acompañada de pitidos en el oído o de nauseas.

En muchos de los casos, la detección precoz es vital y en otros, el déficit de audición puede corregirse con tratamientos o poner solución con audífonos para volver a oír bien. Desde Audifón consideramos que toda prevención es poca. Llevamos 30 años cuidando de tu salud auditiva y vamos a seguir haciéndolo en cada uno de nuestros centros auditivos.